1ª Conf.: Introducción

A continuación estare presentando un resumen de todas las conferencias entre 1915 y 1916  hechas por Sigmund Freud en la Universidad de Viena. Estas se encuentran en el tomo XV de las Obras completas en Amorrortu Editores.

Empieza Freud mencionándonos qué es aquello que debemos entender por psicoanálisis: “una modalidad de tratamiento médico de pacientes neuróticos”. De esta manera queda delimitado el propósito de esta rama. Sin embargo, a pesar de ser un tratamiento médico, no procede de igual manera que la medicina general. En un tratamiento médico normal se le resta importancia a las dificultades y se parte de la probabilidad de éxito. Esto es algo que no sucede con el psicoanálisis. En este, a la hora de empezar a tratar a un neurótico lo “exponemos a las dificultades del método, su prolongada duración, los esfuerzos y los sacrificios que cuesta y, en lo tocante el resultado, le decimos, nada podemos asegurarle: eso depende de su conducta, de su inteligencia, de su docilidad, de su perseverancia” (pg. 13). El tratamiento del psicoanálisis dependerá no solo del médico (psicoanalista), sino también del paciente. En otras palabras, la posibilidad de curarse no descansa de manera plena en las manos del médico (como si sucede en la medicina general), sino que esta posibilidad de cura se encuentra dividida entre paciente y médico. Por ello, Freud pone hincapié en la conducta, inteligencia, perseverancia que pone el paciente en las sesiones. Este tipo de diferencia de tratamiento médico trae consigo dos dificultades principales.

La primera está referida a la enseñanza-instrucción del psicoanálisis, mientras que la segunda está referida a los pre-juicios médicos que uno tiene a la hora de enfrentarse al psicoanálisis. La primera dificultad está condicionada por el procedimiento que se sigue para la cura de un paciente. En este tratamiento analítico “no ocurre otra cosa que un intercambio de palabras entre el analizado y el médico. El paciente cuenta sus vivencias pasadas y sus impresiones presentes, se queja, confiesa sus deseos y sus mociones afectivas”. Por su parte, lo que hará el médico es “escuchar, procura dirigir las ilaciones de pensamiento del paciente, exhorta, empuja su atención en ciertas direcciones, le da esclarecimiento y observa las reacciones de comprensión y rechazo que de ese modo provoca en el enfermo” (pg. 15). Freud pone por tanto un fuerte peso al dialogo y, sobre todo, a la palabra misma. La razón principal es la fuerza que tiene la palaba para evocar sentimientos, reacciones en la persona y, por ello, “son el medio universal con que los hombres se influyen unos a otros”. Entonces, este tipo de procedimiento no aguanta terceros, pues aquello que el paciente confiesa al médico, se lo dice en plena intimidad dado que consiste justamente en lo más íntimo de su vida anímica. Revela todo aquello que oculta de los otros y “todo lo que como personalidad unitaria no quiere confesarse a sí mismo” (pg. 15). Por ello, es que se debe crear un lazo afectivo entre paciente y médico para que el paciente pueda sentirse tranquilo, confiado. Consecuentemente, la presencia de cualquier tercero afectara este ambiente de intimidad confesionaria, con lo cual el paciente no se explayara ni comentara aquello que justamente se encuentra oculto. Consecuentemente, la única manera de aprender la técnica analítica y los procedimientos del psicoanálisis es mediante el estudio de la personalidad propia, es decir, yendo al psicoanalista. Durante estas sesiones uno podrá ir aprendiendo cómo es que se debe conducir este tratamiento.

La segunda dificultad esta referida a la educación médica llevada a cabo por los estudiantes (oyentes). La razón de esta queja es que en la educación de los estudiantes de medicina, el interes nunca fue dirigido hacia lo psíquico. Algo que no tiene sentido para Freud pues el enfermo presenta siempre primero su fachada anímica.

Ahora bien, luego de resaltar la diferencia con la psiquiatría y ver cómo el psicoanálisis busca llenar un vació dejado por el primero, nos comenta que dos tesis del psicoanálisis han generado mucha aversión. Una tesis choca contra un prejuicio intelectual, mientras que la otra choca  con uno estético-moral. La primera tesis es que “los procesos anímicos son, en sí y por si, inconscientes, y los procesos conscientes son apenas actos singulares y partes de la vida anímica total” (pg. 19). Esta tesis se enfrenta fuertemente con el supuesto de la consideración de la consciencia como el carácter que define lo psíquico, razón por la cual la psicología, se veía como el estudio de los contenidos de la consciencia. En otras palabras, lo que se da es una suerte de identificación entre lo consciente y lo anímico. Esto es algo que el psicoanálisis no puede asumir como supuesto. Ello se debe a que “su definición de lo anímico dice que consiste en procesos del tipo sentir, el pensar, el querer; y se ve obligado a sostener que hay un pensar inconsciente, hay un querer inconsciente”. Una de las críticas que señala Freud con respecto a esta aseveración, en donde se extiende los procesos anímicos más allá de lo consciente, es que justamente se le imputa esta suerte de oscuridad con respecto  a la noción de lo inconsciente.

La segunda tesis del psicoanálisis que ha generado aversión estética-moral, es la que señala que “las mociones pulsionales que no pueden designarse sino como sexuales, en sentido estricto y en sentido lato, desempeñan un papel enormemente grande, hasta ahora no apreciado lo suficiente, en la causación de las enfermedades nerviosas y mentales. Y, más aún, que esas mismas mociones sexuales participan, en medida que no debe subestimarse, en las más elevadas creaciones culturales, artísticas y sociales del espíritu humano” (pg. 20). Esta tesis según Freud es la que más resistencia ha generado. Ello se debe a que la cultura ha sido creada a “expensas de la satisfacción pulsional” y era recreada de nuevo cada vez que algún miembro ingresaba a la comunidad y tenía que sacrificar aquello satisfacción pulsional a favor del todo. En otras palabras, la cultura no es más que el resultado del sacrificio de la satisfacción pulsional por parte del individuo. Entre estas fuerzas pulsionales aquellas pertenecientes a las mociones sexuales juegan un rol importante pues “en ese proceso son subliminadas, vale decir, desviadas de sus metas sexuales y dirigidas hacia otras, que se sitúan socialmente en un plano más elevado y ya no son sexuales”. Son re-direccionadas estas mociones sexuales y encuentran su desahogo ya no en el ámbito sexual (su meta originaria) sino que se desahogan en otra meta. Sin embargo, Freud señala que esta construcción de la cultura es frágil porque las pulsiones sexuales no quedan bien domadas, es decir, queda la posibilidad que las pulsiones sexuales del individuo se “rehúsen a ese empleo”.

Consecuentemente, la sociedad mira con recelo y como amenaza a su cultura una eventual emancipación de las pulsiones sexuales y “el regreso de ellas a sus metas originarias”. En este punto, uno podría inducir que aquellos desordenes mentales se deben a esta desviación de la pulsión sexual de su meta originaria y que el psicoanálisis, a través de su tratamiento re-conduciría estas pulsiones de nuevo a su meta originaria, poniendo justamente en peligro a la cultura que las había desviado y subliminado para su creación. No se quiere, dice Freud, poner en relevancia la importancia que tiene la vida sexual para los individuos y se lo quiere tachar de repulsivo este hallazgo del psicoanálisis. Sin embargo, termina diciendo que esto es algo “propio de la naturaleza humana el inclinarse por tachar de incorrecto algo que no gusta, y después es fácil hallar argumentos en su contra” (pg. 21).

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5 Responses to “1ª Conf.: Introducción”


  1. 1 Javier Urbina octubre 1, 2010 en 9:37 pm

    Hola Manuel, llego a tu blog por el de Daniel. Me parece muy interesante el esfuerzo de síntesis que estás haciendo con Freud. Lo seguiré de cerca.

    He leído tus tres posts, pero me quedo con este por una frase al final, la cual me genera una serie de reflexiones. Es esta:

    “En este punto, uno podría inducir que aquellos desordenes mentales se deben a esta desviación de la pulsión sexual de su meta originaria y que el psicoanálisis, a través de su tratamiento re-conduciría estas pulsiones de nuevo a su meta originaria, poniendo justamente en peligro a la cultura que las había desviado y subliminado para su creación.”

    No estoy seguro si es Freud o tú quien induce en este punto, pero lo que se plantea es genial. Porque cuando uno sostiene que todos estamos regidos por una estructura neurótica (si no psicótica o perversa), es decir, cuando el “desorden mental” se vuelve una cualidad humana universal, resulta que la pulsión (siempre sexual) esta desviada de su meta PARA TODOS.

    Eso está desde el inicio en Freud cuando se evidencia en un texto como sus “Tres ensayos para una teoría sexual” que el axioma primordial de la sexualidad humana es que no hay objeto. El objeto real de satisfacción sexual toda no existe, sólo quedan las migajas que cada quien puede recoger, los fragmentos de lo que fue un objeto mítico de satisfacción homeostática.

    La pulsión bordea incesantemente a un objeto que no existe ni existirá. Y precisamente es aquello lo que relanza nuestro deseo una y otra vez, nuestra búsqueda perpetua, desesperada, de la completud. Pienso que precisamente allí están las raíces de la civilización, del lazo al otro, del amor, etc. En la insatisfacción de la pulsión está el empuje al otro, a la creación, a la invención del objeto sustituto.

    Desde esa mirada, e invirtiendo la figura, es cierto que la satisfacción total del deseo arruinaría la cultura: la satisfacción total de la pulsión es la muerte. Ese es el deseo mortal de Antígona, un deseo tan decidido que aniquila cualquier lazo, cualquier Ley, aniquila incluso al propio sujeto.

    Por eso, y para no hacerla más larga, pienso que no es cierto que el psicoanálisis busque reconducir la pulsión a su meta originaria. El dispositivo analítico no apunta a la muerte, aunque no es totalmente falso que busque poner en peligro a la cultura.

    Sigue con los resúmenes.

    Saludos.

    Javier

    • 2 Manuel Seifert octubre 2, 2010 en 12:37 am

      Hola Javier,

      Gracias por la visita y el comentario. La inducción que mencionas es hecha por mí. Por ello, agradezco mucho el esclarecimiento de que “no es cierto que el psicoanálisis busque reconducir la pulsión a su meta originaria”.

      Lo que me llevo a inducir esto estaba referido a la presentación de Freud sobre el rechazo de la ‘sociedad’ con respecto a la puesta en valor, hecha por el psicoanálisis, de la vida sexual del individuo. ¿Por qué el temor y prejuicio con respecto a este hallazgo? Claro, uno podría responder que lo sexual no era bien visto en esa época. Pero, dejando de lado este argumento histórico, ¿acaso el descubrimiento -temido por la sociedad- del psicoanálisis no está justamente en develar aquella desviación de la pulsión sexual de la meta originaria? ¿Mostrar esta desviación no es aquello que pone en peligro a la cultura? Por tanto, ¿lo que haría el psicoanálisis no sería ‘dirigir la atención’ de la pulsión a su meta originaria, re-conduciéndola de algún modo hacia ella? No estoy afirmando que el psicoanálisis busque la satisfacción de aquella meta originaria del individuo, pero sí que de alguna u otra manera ‘despierta’ la pulsión del individuo de su desviación y que justamente este ‘despertar’ trae como consecuencia la re-conducción.

      Como sabrás por Daniel la lectura de estas conferencias tienen un ‘sesgo filosófico’, y quizás por ello se escapen apreciaciones como la que has hecho, que por cierto ayudaran (suponiendo que quizás hayan futuras) mucho a la comprensión de las mismas conferencias.

      Saludos,

  2. 3 jano mayo 9, 2011 en 8:51 pm

    HOLA, SABES ESTABA BUSCANDO INFORMACIÓN DE LAS CONFERENCIAS DE FREUD YA QUE LEI EL LIBRO QUE MUESTRAS ARRIBA Y ALGO ME ESTABA COSTANDO DE ENTENER, ETC. PERO TU MANERA DE HACER LOS RESUMENES Y EXPLICARLO SE ME HACE MAS FACILES , TE LO AGRADEZCO MUCHO, YA QUE ESTA BASTANTE CLARO, HASTA AL LEER TUS TEXTOS ME ESTA EMPEZANDO A CAER MUY BIEN FREUD jajaja ….ahh, también me pasaran la pulsión y destinos de pulsión, pulsiones yoicas y pulsiones sexuales,LAS CINCO CONFERENCIAS DE FREUD,Acerca de los 2 principios del acahecer psíquico E INCONSCIENTE espero , EN OTRO BLOG O ENTRADAS ANTERIORES TENDRÁS DE ESTOS TEXTOS….y muchas gracias por hacer más claras las ideas de freud !!! ya me estaba volviendo loco jejejje

    • 4 Manuel Seifert mayo 14, 2011 en 12:13 pm

      Hola Jano,
      Muchas gracias por el comentario y la visita. Me alegra haber podido ayudarte en la comprensión de Freud que, como bien has mencionado, es a veces difícil de entender. Sin embargo, una vez que se ha comprendido es sumamente enriquecedor.
      Sobre los textos que me has mencionado aun no tengo entradas, pero en futuro cercano eso si 🙂
      Cualquier pregunta o duda que te haya quedado al leer los textos, por favor hazmelas saber que con gusto las responderé.
      Saludos,

  3. 5 Marcus abril 19, 2013 en 7:08 am

    Ahaa, its nice conversation on the topic of this paragraph at this place at this blog, I have read all that, so at this time me also commenting at this place.


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