5ª Conf.: Dificultades y primeras aproximaciones

La segunda parte de las conferencias están destinadas al sueño. Las conferencias desde la 5ª hasta la 15ª estarán destinadas a esclarecer este fenomeno y todos los elementos que lo componen.

El estudio del sueño se ha encontrado con diversas dificultades, pero principalmente con el menosprecio hacia algo en “apariencia de tan nulo valor práctico”. Este problema está relacionado con la naturaleza misma del objeto de estudio, porque éste desafía todas las exigencias de una investigación exacta. El sueño a veces no puede ser recordado, se encuentra fragmentado, puede ser alterado a la hora de ser contado o recordado. Sin embargo, a pesar de que médicos han encontrado que el sueño no es algo nimio y puede estar relacionado con una enfermedad mental, los círculos científicos aún muestran desprecio por el sueño.

Según Freud, esta reacción se debe a “la sobreestimación de que fue objeto en épocas anteriores” (pg. 77). Luego de mencionar lo habitual que era la interpretación del sueño en la época helenístico-romana y cómo se fue degradando en superstición en la edad Media, señala que la única contribución valiosa hecha por la ciencia exacta con respecto al sueño es “la influencia ejercida sobre el contenido del sueño por ciertos estímulos corporales sobrevenidos mientras se duerme” (pg. 79). Sin embargo, ¿cómo reaccionaría esta ciencia exacta si se propone descubrir el sentido de los sueños? De igual manera como las operaciones fallidas pudieron tener un sentido, quizás ocurra lo mismo con el sueño.

Lo que ahora busca Freud es encontrar aquello común a todos los sueños. El primer rasgo común es que ocurre mientras dormimos, que es además una vida propia del alma mientras se duerme. Existe así una relación entre el dormir y el sueño y, parecería que el sueño es un estado intermedio entre el dormir y la vigilia. Por ello, es necesario comprender qué es el dormir. Esta definición puede ser comprendida desde un aspecto fisiológico-biológico o psicológico. En el primer caso el dormir es “la reparación de las fuerzas, mientras su carácter psicológico es la suspensión del interés por el mundo” (pg. 80).

Un punto interesante aquí es que la relación del hombre con el mundo, “al que hemos venido tan sin quererlo”, no puede ser aguantada por él de manera ininterrumpida. Por ello, es necesario retirarse a un estado pre-mundano, es decir, “a la existencia en el vientre materno. Al menos nos procuramos [en el dormir] una situación en todo semejante a la que entonces existía: calor, oscuridad y ausencia es estímulos” (pg. 80). En otras palabras, buscamos en el dormir un regreso al vientre materno y por eso nos disponemos de las cosas necesarias para reproducir aquella suspensión de interés por el mundo.

Siguiendo esta línea el sueño no sería más que la interrupción del dormir, un intruso inoportuno. Esta visión lleva a comprender al sueño simplemente como el resultado directo de una estimulación somática. Los sueños no son más que restos de la actividad anímica de vigilia y, por tanto, sería un tema inapropiado para el psicoanálisis. Sin embargo, a pesar de que “el sueño sea superfluo, no obstante existe; y podemos intentar dar razón de su existencia” (pg. 81). Si la vida del alma no se duerme, es porque existe algo que no se lo permite. Consecuentemente, el sueño viene a ser la reacción frente a un estímulo.

Ahora bien, Freud quiere dejar en claro que las diversidades de los sueños (coherentes y lineales, o confusos y caóticos, etc.) no tienen relación con los diversos grados del dormir. No por estar más cerca a la vigilia uno sueña de manera más caótica o viceversa. El sueño como reacción frente a un estímulo que perturba el dormir es el único punto sobre el cual “puede venir en nuestro auxilio la psicología experimental” (pg. 83). Así, el autor discute ejemplos de cómo determinados estímulos externos perturban el dormir. Los ejemplos todos, muestran cómo el sonido del despertador es incluido en el sueño de las personas y pone fin al dormir. Ahora, el sueño “no reconoce al despertador –y tampoco este aparece en el sueño-, sino que sustituye el ruido del despertador por otro; interpreta el estímulo que pone fin al dormir, pero en cada caso lo interpreta de manera diversa” (pg. 84). Lamentablemente, la interpretación del sueño como una reacción a este estímulo externo es dejada de lado porque solo logra explicar un pequeño fragmento del sueño y no la reacción onírica entera.

Otro ejemplo está referido a sueños que se derivan de estímulos internos, como los órganos de la persona. Lo que hace el sueño es “figurar el órgano que envía el estímulo mediante objetos que se le parecen” (pg. 86). De este modo, los pasadizos largos, estrechos y tortuosos son resultado de un estímulo intestinal. Sin embargo, este caso se tropieza con las mismas objeciones que el caso anterior. Además, la interpretación sobre la base de un estímulo corporal sigue siendo incierta o indemostrable.

Estos estudios han permitido no obstante echar luz sobre un determinado aspecto del sueño. Este “no devuelve simplemente el estímulo, sino que lo procesa, alude a él, lo inserta dentro de una concatenación, lo sustituye por algo diverso. Es un aspecto del trabajo del sueño que ha de interesarnos, porque quizá nos acerque más a la esencia del sueño: Cuando un individuo hace algo movido por una incitación, está última no agotará forzosamente la obra de aquel” (pg. 87). En otras palabras, la transformación del estímulo en el sueño no agota la totalidad de lo que el sueño es.

El otro rasgo común a los sueños es la particularidad psíquica que es difícil de aprehender y “no ofrece asideros para una ulterior pesquisa”, con lo cual en vez de buscar los rasgos comunes se debería tratar de comprenderlos a partir de sus diferencias. Sin  embargo, este tipo de ensayo no echa nuevas luces sobre el tema. En este punto, propondrá ir hacia el uso lingüístico de los ‘sueños diurnos’ (Tagtraum).

Los ‘sueños diurnos’ son fantasías (Phantasie) que están presentes tanto en personas sanas como enfermas y “el contenido de estas fantasías está presidido por una motivación muy transparente. Son escenas o circunstancias en que encuentran satisfacción los afanes de ambición o de poder, o los deseos eróticos de la persona” (pg. 89).  Estos sueños son variados, sufren cambiantes destinos, se los sustituye por otros, o conservan, o son modificados de acuerdo a las circunstancias vitales de la persona. Marchan, según Freud, “junto con la época, y de ella reciben un ‘sello fechador’ que atestigua la influencia de la situación nueva. Son la materia prima de la producción literaria, pues el artista, tras ciertos arreglos, disfraces y omisiones deliberadas, crea a partir de sus sueños diurnos las situaciones que introduce en sus novelas o piezas teatrales”. Lo importante en estos sueños es que el héroe es siempre la persona propia.

La razón por la cual rescata estos sueños diurnos es porque esta comunidad de nombres descansa en “un carácter psíquico del sueño” que se mantiene desconocido para nosotros. Aunque quizás esté equivocado, esto será algo que solo más adelante (en las futuras conferencias) será aclarado.

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1 Response to “5ª Conf.: Dificultades y primeras aproximaciones”


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